El Gobierno Regional de Puno declaró este lunes 23 de febrero como día no laborable en la ciudad de Juliaca, capital de la provincia de San Román, para celebrar la Gran Parada Folclórica del Carnaval del Centenario, una de las fiestas más esperadas, fastuosos y prolongadas del año.
La medida, oficializada mediante resolución ejecutiva regional Nº 025-2026, busca que toda la población y visitantes tanto de otras regiones y de extranjero pueda disfrutar de los coloridos desfiles y concursos que han convertido a Juliaca en la capital del carnaval peruano.

Las entidades públicas deberán acatar el decreto, mientras que los centros privados podrán sumarse si hay acuerdo entre empleadores y trabajadores. La Municipalidad de San Román pidió a la ciudadanía tomar previsiones, pues las calles se llenan de música, baile y tradición durante los seis días de concursos de danzas de este carnaval centenario
La celebración de esta festividad comenzó el pasado 18 de febrero y continuó el viernes 20 con la participación de más de 42 conjuntos folclóricos que compitieron en el concurso Sombrero de Oro, organizado por los comerciantes del mercado Túpac Amaru.

Morenadas, sayas, tobas, tinkus y diabladas realizaron pasacalle por las avenidas aledañas del mercado, pero el conjunto que captó miradas fue la Asociación Folklórica Virgen de la Candelaria-Caporales (Afovic) Perú, que ha sido campeón absoluto en el último concurso en traje de luces en honor a la octava de la Festividad Virgen de la Candelaria 2026 en la ciudad de Puno.
El espectáculo no terminó ahí. Hoy sábado 21 de febrero, desde las 8 de la mañana, el anfiteatro del sitio arqueológico del cerro Huaynarroque es el escenario del "Tokoro de Oro", el segundo concurso más importante de los carnavales.

Más de 43 agrupaciones, incluyendo morenadas, diabladas y caporales, luchan por el prestigioso trofeo en un evento que atrae visitantes de todo el país. "Es una explosión de color, música y orgullo altiplánico", describió un organizador, quien destacó que este certamen es clave para mantener viva la identidad cultural.
El alcalde de San Román, Óscar Cáceres Rodríguez, no quiso quedarse fuera de la celebración. Vestido con el traje tradicional de Machu Aychas y Chiñipilcos, se unió al pasacalle acompañado de una banda de músicos con tokoros y pinquillos, demostrando que las autoridades también honran las raíces.

Cáceres reconoció especialmente a los adultos mayores que, pese a los años, siguen bailando con la misma energía. "Son un ejemplo para las nuevas generaciones", afirmó, al tiempo que los felicitó por preservar las costumbres de sus antepasados.
Lo que hace único a este carnaval es su mezcla de tradición y competencia. Mientras los conjuntos se esfuerzan por perfeccionar cada paso, las calles de Juliaca se convierten en un torrente de melodías y colores, donde el público no solo observa, sino que se suma a la fiesta.

El Tokoro de Oro en Huaynarroque no es solo un concurso, es un símbolo. Ubicado en un escenario arqueológico, une el pasado con el presente, recordando que estas danzas tienen décadas de historia. "Es nuestra manera de decirle al mundo que Juliaca es cultura, es alegría, es resistencia", señaló un danzante de morenada, mientras ajustaba su máscara antes de participar en el concurso.
Las celebraciones del Carnaval del Centenario continúan hasta el próximo fin de semana, con más pasacalles, concursos y la gran parada del lunes. Autoridades, comerciantes y vecinos coinciden en algo: estos días son una oportunidad para reafirmar que las tradiciones del altiplano siguen más vivas que nunca.
(FIN) AAM