Huancayo revive tradicional Tullupampay para venerar a calaveras protectoras

Se ofició misa en el cementerio del distrito de Chongos Bajo

Decenas de pobladores llegaron hasta el cementerio de Chongos Bajo con sus calaveras para participar en la misa que se ofició en honor a los muertos. Foto: Cortesía Pedro Tinoco

Decenas de pobladores llegaron hasta el cementerio de Chongos Bajo con sus calaveras para participar en la misa que se ofició en honor a los muertos. Foto: Cortesía Pedro Tinoco

18:06 | Huancayo, nov. 3.

Cada 3 de noviembre, en el distrito de Chongos Bajo, en la provincia de Chupaca, región Junín, se revive el ancestral ritual del Tullupampay, en el que se venera a calaveras de familiares y amigos fallecidos que ahora acompañan y protegen a las familias.

En esta oportunidad, decenas de pobladores llegaron hasta el cementerio del distrito con sus calaveras para participar en la misa que se ofició en honor a los muertos; la mayoría las trasladó en urnas, cajas y mantas.

El oficio religioso estuvo a cargo del párroco de Chongos Bajo, Javier Cayo, quien considera como un acto de misericordia depositar los restos de los fallecidos en un lugar sagrado. Al final de la misa bendijo las calaveras.

Las personas que veneran a sus calaveras tienen diferentes historias sobre la forma cómo llegaron estas a sus manos. Los restos óseos permanecen durante todo el año en un lugar especial de sus viviendas, como una señal protectora.

“A mí me ha revelado su nombre cuando siempre le decía calaverita. Un día, en mi sueño, un señor me dijo: 'Yo no soy calavera, me llamo Rafael, por eso le decimos Rafaelito'. La encontraron en el cementerio, mi papá la encontró y me la  regaló”, afirmó la pobladora de Chongos Bajo Gladys Aliaga.

Algunas calaveras que fueron halladas en otros lugares vecinos también formaron parte del ritual. “Pertenece a mi abuelito Juan Cruzado, mi mamá lo tenía y en el año 1990 me la pasaron a mí, protege su vivienda y me ayuda en todo”, aseguró el poblador de Sapallanga Severo de la Cruz.

“Yo fui a un viaje a Ecuador y pasaba con una camioneta por un cementerio y a lo lejos vi una luz que brillaba muy fuerte, decidí bajar para ver qué cosa era, pensé que era una persona que pedía auxilio; sin embargo, estaba encima de un nicho la calavera”, comentó el ciudadano Julio Aylas, quien reside en Huancayo. 

Debido a la suspensión de las restricciones por la pandemia del covid-19, este año llegaron al camposanto donde se ofició la misa estudiantes de una escuela local, quienes trajeron dos calaveras que permanecen en los ambientes de su institución educativa para que sean bendecidas. 

Más en Andina:

(FIN) PTM/JOT
JRA

Published: 11/3/2022