Luego del Día de los Muertos y del Día de Todos los Santos, pobladores y autoridades del distrito de Chongos Bajo, ubicado al suroeste de la ciudad de Huancayo (Junín), revivieron el tradicional “Tullupampay”, que significa entierro de huesos; pero antes, tras una misa, fueron bendecidas más de 30 calaveras.
A diferencia de años anteriores, esta vez
el ritual ancestral se hizo en uno de los corredores del nuevo ambiente del cementerio municipal de Chongos Bajo para evitar la aglomeración de personas ante la pandemia del
nuevo coronavirus.

El párroco de Chongos Bajo, Javier Cayo —quien se encuentra en el distrito desde hace un año—, ofició una misa en honor de las más de 30 calaveras que fueron reunidas en el camposanto por pobladores provenientes de diferentes barrios.
Al final del acto religioso y el entierro simbólico de los huesos, hallados en la limpieza del cementerio, en el que participó el alcalde de Chongos Bajo, Arsenio Pérez, el sacerdote procedió a la bendición individual de las calaveras que son veneradas en hogares de varias familias.
Tradicional
“Está muy vinculada a la tradición cristiana, de honrar a los difuntos, orar por ellos; es un acto de misericordia orar por los difuntos, y bueno es una tradición que las tengan en sus hogares [las calaveras], pero siempre hay que tenerlas con dignidad [...]", manifestó el religioso.
Las personas que llevaron sus calaveras para que sean bendecidas contaron que estas son las protectoras de sus bienes y de su existencia.
“Avísame si alguien te ofende, yo te voy a hacer respetar, yo soy capitán de la PIP, me dijo; así me ha revelado en mi sueño. Yo lo quiero mucho y le digo: papá, adonde sea que vaya, me vas a proteger, que no me pase nada, ¡cuídame!, le digo”, contó la pobladora Josefina Iriarte.
El tradicional “Tullupampay” se hace cada 3 de noviembre, luego del Día de los Muertos y del Día de Todos los Santos.