A sus 38 años y con un sinfín de logros, el capitán de la selección argentina, Lionel Messi, esboza algunas ideas para cuando cuelgue los botines en una fecha aún no definida. Ser entrenador no está en sus planes, confiesa a más de 150 días de que comience la Copa Mundial de la FIFA 2026, en la que se espera sea una de las grandes figuras.
Por el momento, hace una pausa luego de un intenso año repartido entre Estados Unidos y los compromisos internacionales con la Albiceleste. No ha confirmado si estará en el Mundial de Canadá, Estados Unidos y México, lo que está supeditado al nivel que vaya mostrando en los primeros meses de este año.
Semanas después de cerrar 2025 con la MLS Cup bajo el brazo, el rosarino repasó algunos momentos clave de su carrera, su presente en la Florida, Estados Unidos, y su futuro fuera de las canchas como reconoció en noviembre pasado cuando hijo que está en su recta final. “El fútbol, lamentablemente, tiene fecha de caducidad”, sostuvo en un evento empresarial en Miami en esa oportunidad.
Cuando llegue ese momento, dijo, "me gustaría tener mi propio club, arrancar desde abajo, hacerlo crecer. Poder darles la oportunidad a los chicos de crecer y hacer algo importante. Si tengo que elegir es lo que más me llamaría”.
Newell's y River Plate
Messi también brindó nuevos detalles sobre sus inicios en el fútbol en Argentina y la necesidad que acabó por encarrilar su camino hacia la Masía (la inagotable cantera del FC Barcelona en España): la del tratamiento de crecimiento al que se sometió en su niñez.
“Tenía 11 años. Me acuerdo que fui a hacer unas pruebas, unos análisis y ahí me dijeron lo que tenía. El tratamiento era muy caro. Lo empecé en Newell’s, que dijo que se iba a hacer cargo, y la empresa en la que trabajaba mi papá también iba a ayudar”, recordó.
Allí dejó en claro cierto malestar de su familia con la entonces dirigencia del club de su ciudad natal: “Muchas veces le hicieron ir a mi mamá hasta la otra punta de Rosario y no le daban la plata, por eso también el enojo de ella con Newell's. El club no tiene nada que ver, era la persona que estaba ahí el problema. Me acuerdo el nombre, pero no lo voy a decir”.
Entonces, Messi fue a Buenos Aires para probarse en River Plate, uno de los equipos más importantes del país. “Fui por mi cuenta, hice una prueba, estuve entrenando. River me dijo que quería que me quede y que se iba a hacer cargo del tratamiento, me tenía que quedar en la pensión”, contó.
El problema vino cuando hubo que discutir el pase del joven Lionel: “Lo único es que yo tenía que sacar el pase de Newell's, me dijeron que ellos con eso no podían hacer nada, y cuando fui a pedir el pase no me lo dieron. Ahí se cortó todo”.
Para Messi, el final fue incluso mejor del entonces esperado. Llegó el FC Barcelona, la Masía, Guardiola, las tres Champions League, ocho balones de oro y la Copa del Mundo, que después de mucho soñarla, se quedó en las manos del astro argentino.
Entretanto, en el Perú, Alianza Lima planea recibir al Inter Miami, que tiene entre sus figuras al astro argentino Lionel Messi y al uruguayo Luis Suárez, el 24 de enero, en el estadio Alejandro Villanueva.
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