Andina

UNI: el exitoso método que permitió el ansiado ingreso a los primeros puestos [video]

Universidad reconoció en ceremonia pública a destacados "cachimbos"

Los primeros puestos y el rector de la UNI tras la ceremonia de reconocimiento. Fotos: ANDINA/Eddy Ramos

Los primeros puestos y el rector de la UNI tras la ceremonia de reconocimiento. Fotos: ANDINA/Eddy Ramos

06:38 | Lima, feb. 26.

Por Olenka Pizarro García

Ingresar a la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI) es un desafío que cada año pone a prueba a miles de jóvenes. Sus exámenes de admisión figuran entre los más exigentes del país y generan una competencia feroz. Tres estudiantes, todos de 17 años, destacaron en el reciente proceso de admisión 2025-1 entre más de 6,600 competidores, consiguiendo los primeros puestos. Conoce cuáles fueron sus estrategias para lograr este objetivo.



Si bien los resultados del proceso de admisión se difundieron el pasado viernes, la UNI reconoció ayer a los primeros puestos en una ceremonia especial con presencia del rector Alfonso López-Chau. Entre aplausos y miradas de orgullo de sus padres, los "cachimbos" recibieron obsequios y diplomas que certificaban su ingreso con puntajes sobresalientes.

Rodrigo Leonardo Eneque Chávez se alzó con el primer puesto en el cómputo general al obtener 1.630,200 puntos, asegurando su ingreso a Ingeniería Mecatrónica. Adrián Iker Cordero Cristóbal, con 1.629,640 puntos, se ubicó en el segundo lugar y estudiará Ingeniería de Software. En tercer puesto quedó JeanPier Joaquín Díaz Osis, quien alcanzó 1.606,080 puntos y cursará Ingeniería Económica.


Estrategias que marcaron la diferencia  


Rodrigo Eneque siempre tuvo claro que la preparación para un examen de este nivel no solo exigía conocimientos, sino también estabilidad emocional. En más de una ocasión, la presión le hizo dudar de sus capacidades. “A veces me preguntaba ‘¿para qué te esfuerzas, si no vas a lograrlo?", confesó a la Agencia Andina

Cuenta que con el tiempo aprendió a manejar esos pensamientos negativo con una técnica que se volvió clave en su preparación: la meditación. “Me tomaba cinco o diez minutos para poner mi mente en blanco. Eso me ayudó muchísimo a mejorar mi concentración”.  




Adrián Cordero, en cambio, apostó por una estrategia diferente. En lugar de enfocarse en ciclos intensivos de repaso, prefirió fortalecer su base teórica desde el inicio. “Mi colegio me ayudó bastante con la teoría, y en las tardes reforzaba en una academia. No opté por un ciclo de repaso, sino por uno que me permitiera mejorar mi base teórica”.

Con el tiempo, desarrolló sus propios métodos mnemotécnicos para recordar información y fue puliendo estrategias para afrontar el examen. Sin embargo, resalta que no descuidó su bienestar emocional. Entre risas, relató que los fines de semana iba a casa de sus padres, se sentaba a hablar con ellos y le preguntaban de todo, "como si fueran mis psicólogos", relató.



JeanPier Díaz, por su parte, apostó por la disciplina y la organización como la columna vertebral de su preparación. Desde el inicio estructuró sus días con horarios fijos, distribuyendo su tiempo entre clases, repasos y descanso. “Estudiábamos de 8 a.m. a 2 p.m., almorzábamos una hora y luego seguíamos de 3 a 6 p.m. En casa repasaba hasta las 11 o 11:30 de la noche y al día siguiente me levantaba a las 5:30 a.m.”, confesó. 

Sin embargo, destaca que el descanso también fue clave. JeanPier comprendió la importancia de desconectar y aprovechar los fines de semana para pasear con su familia, hacer deporte o jugar. Considera que esos momentos de esparcimiento fueron fundamentales para mantener el equilibrio.



Un sacrificio necesario  


Adrián reveló, asimismo, un dato curioso que implicó un cambio radical en su rutina. Con el apoyo de su familia, decidió mudarse cerca de la academia para reducir el estrés de los largos trayectos en el transporte público. “Mis padres no me pusieron peros y para este último examen me apoyaron alquilándome un cuarto. Antes tardaba más de una hora en ir y venir desde San Juan de Lurigancho, y ya era demasiado agotador”, contó. Durante meses vivió solo, enfocándose exclusivamente en su objetivo.  


Los tres jóvenes coinciden en que ingresar a la UNI no fue fácil, pero tampoco imposible. Cada uno encontró su propio método, combinando esfuerzo, disciplina y estabilidad emocional. Hoy, con su ingreso asegurado, empiezan una nueva etapa, listos para enfrentar el siguiente reto: terminar la carrera universitaria.

Más en Andina:



(FIN) OPG/RRC

Publicado: 26/2/2025