Por Jessica Olaechea Tejada, enviada especialNatalina Gordillo, de 70 años, recuerda aquel primer sorbo que dio a su pisco como un momento inolvidable. Imborrable. Se trataba de la bebida bandera del Perú producida con las uvas pisqueras quebranta que doña Nati sembró en su fundo Las Retamas de Azpitia, en la provincia de Cañete, a 80 kilómetros al sur de Lima. Cerca de tres décadas después asegura que cosecha buenos frutos de esta experiencia, que cambió su vida y se ha convertido en una pasión, a la que se ha entregado en cuerpo y alma.
El 2025 no pudo empezar mejor para doña Nati, pues una botella de PiscoLogía, la marca con la que exporta su destilado a Estados Unidos y Europa, ha aparecido en la serie policial sueca The Åre Murders, un fenómeno en la plataforma Netflix en Suecia.

En el episodio 4 de la primera temporada del thriller, el policía latino Rafael Herrera recibe como obsequio de cumpleaños de sus compañeros una botella de pisco, cuya marca es mencionada por el personaje. En total, se hacen tres referencias.
Pero ¿cómo llegó esa botella a la producción de Netflix? Doña Nati tiene una hipótesis. Hace unos años, su fundo, donde vive con su esposo, Alberto Sommaruga, sirvió de locación para un programa de cocina que se transmitía en cable.
Productora sueca
“[Luego de ello] Una productora sueca que preparaba un documental sobre las cocinas enterradas del mundo –la pachamanca por el Perú— se contactó para saber si podíamos recibir a su equipo y al maestro pachamanquero, y, por supuesto, dijimos que sí”, cuenta al Diario Oficial El Peruano.
La maestra destiladora agregó que, al término de las grabaciones, los productores suecos “se interesaron en nuestro trabajo y les contamos que producíamos pisco de manera artesanal para exportar. Les invitamos a degustarlo y les encantó. Incluso, les obsequiamos unas botellas”.

De esta manera, sospecha, es que una botella de su pisco aparece –unos años después– en la serie The Åre Murders. Es probable que aquellos productores suecos hayan recomendado la marca para la nueva producción sueca.
Tras la aparición, las llamadas de felicitación no se hicieron esperar. “Ojalá que la cadena se haga más grande, porque eso nos favorece muchísimo. Aparte de sentirme bien como empresaria, me da la oportunidad de entrar a mercados que de otra forma no podría porque se requieren inversiones millonarias”, comenta.
Un estilo de vida
Retrocedamos en el tiempo. Nati recuerda que al llegar con su esposo a Azpitia, un pintoresco pueblo del distrito de Santa Cruz de Flores, sintió una conexión especial. Ya habían recorrido diversas zonas de Lima en busca del lugar de sus sueños para construir una casa que les permita estar en contacto con la naturaleza.
“Cuando llegamos era un páramo; pero el sitio, como suele pasar con todos los que vienen a Azpitia, te cautiva. Tú lo ves y no dejas de sentir una energía que te invade y te susurra: ‘¡Quédate, quédate!’”, asegura.

No imaginó que el pisco se convertiría en su nuevo estilo de vida en este paraíso que se conoce como el Balcón del Cielo, un imperturbable paisaje en el valle del río Mala.
Y así empezó todo. Nati y su esposo trabajaron incansablemente para convertir el terreno de más de 2,500 metros cuadrados en un productivo viñedo de uvas pisqueras, que ella dirige y cuida con esmero, al igual que todo el proceso de producción de la bebida espirituosa para darle un sello femenino.
El primer sorbo
Nació, entonces, una bebida artesanal con personalidad, producida y embotellada en su lugar de origen, que simboliza la dedicación desde el viñedo hasta la transformación de la fruta en pisco preservando las técnicas tradicionales, y, finalmente, el etiquetado a mano (de 5,000 a 6,000 litros en un buen año). Al comienzo, la producción era para los amigos, la familia y algunos conocidos.
“La primera vez que bebí un sorbo de [mi] pisco fue un encuentro inolvidable porque nunca había tomado pisco puro, siempre lo había tomado en cóctel, en algarrobina; fue un encuentro interesantísimo”, narra.
“Mi memoria sensorial empezó a rescatar de ese pisco recuerdos de niñez, de adolescencia, de sabores que había probado. La conexión se dio y cada vez nos fuimos interesando más en el pisco”, detalla.
Las tres mosqueteras
El pisco –aseguró– le ha traído muchas oportunidades y le ha permitido conocer a personas con su misma filosofía, como las estadounidenses Meg McFarland, fundadora de PiscoLogía, y la bartender Kami Kenna, sus socias en esta aventura pisquera.
Hace 25 años, Meg visitó por primera vez el Perú y al llegar a Lima probó un pisco sour, “muy importante en la cultura peruana”. “Me encantó la experiencia, el sabor del pisco y del pisco sour; el sentarse juntos para compartirlo en familia o con buenos amigos”.
Tras quedar encandilada, pensó en que era una buena idea venderlo en Estados Unidos y puso en marcha el plan. De la fusión del nombre de la bebida espirituosa del Perú y de ‘logía’ surgió la marca que está registrada en EE. UU.
Unos años después, conoció a Natalina Gordillo y supo que era el complemento perfecto para entregar al mundo un pisco que sea sinónimo de autenticidad, elaborado en pequeños lotes y de manera artesanal. A este equipo se sumó Kami Kenna.
Visibilidad a las mujeres
De esta forma, además, dan visibilidad a las mujeres en una industria que en el mundo está vinculada a los hombres. Su destilado de uvas pisqueras se vende en Europa, Estados Unidos, Canadá, Singapur, Hong Kong, y antes de la pandemia se exportaba a Japón.
Pero su trayectoria educativa la hizo dar un paso más y la motivó a crear el curso de Certificación del Pisco, que imparte de manera gratuita con sus socias, para difundir conocimientos sobre la bebida bandera del Perú.

McFarland refiere que, en el mercado global, “hay interés en los productos de calidad”, entre los cuales destaca el pisco, cuyo reconocimiento “está creciendo bastante”.
Sostuvo que buscan crecer “de forma sostenible y responsable”. “El pisco no es como otros productos que tienen una producción constante; las uvas pisqueras, con las que se elabora, se cosechan una vez al año [marzo]. Entonces –aseveró–, la idea es venderlo a los clientes que lo aprecian”.
“En una curva ascendente”
La aparición de una botella de nuestra bebida bandera en una serie sueca “significa que poco a poco se está haciendo más popular”, afirma el embajador Gonzalo Gutiérrez, miembro fundador de la Academia Peruana del Pisco.
“Si en Suecia, para vincular a un personaje latino le ofrecen de regalo una botella de pisco, evidentemente quiere decir que poco a poco se va reconociendo nuestra bebida. Y eso es resultado de los esfuerzos que se hacen para impulsar su llegada a los mercados internacionales”, subraya.
Para el investigador, el reconocimiento del pisco va “en una curva ascendente y cada vez se irá haciendo más conocido” y, en su opinión, “tenemos que hacer esfuerzos hacia adentro, porque el consumo nacional aún es bajo en comparación con el ron o la cerveza, por ejemplo”.
“Se debe promover el consumo, con moderación, del pisco. También, mayores esfuerzos internos para evitar la falsificación de la bebida y que en el mercado solo haya un producto auténtico, de calidad”, remarca.
Certificación
—El equipo de PiscoLogía ofrece un curso de certificación en línea gratuito en el que enseña su historia, producción y cata de nuestra bebida nacional.
—Desde el 2020, se ha certificado a 12,876 amantes de la bebida espirituosa provenientes de EE. UU., Finlandia, Irlanda, Suiza, Australia, Canadá, Japón, entre otros países.
—La plataforma de aprendizaje en línea ha sido reconocida por The Spirits Business, revista británica dirigida a destiladores, propietarios de destilerías y otros profesionales de la industria de las bebidas espirituosas.
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Publicado: 31/3/2025