La misión podrá detectar movimientos en la superficie de hasta fracciones de una pulgada. Además de monitorear los cambios en la superficie de la Tierra, el satélite podrá rastrear el movimiento de las capas de hielo, los glaciares y el hielo marino, y cartografiar los cambios en la vegetación.
La clave de la precisión de NISAR reside en su par de instrumentos de radar que operan en longitudes de onda largas: un sistema de banda L construido por JPL y un sistema de banda S construido por ISRO. El satélite NISAR es el primero en transportar ambos sistemas. Cada instrumento es capaz de recolectar sus mediciones día y noche y ver a través de las nubes que pueden obstruir la vista de los instrumentos ópticos. El instrumento de banda L también podrá penetrar en la vegetación densa para medir el movimiento del suelo.
Los datos de NISAR serán vitales para comprender mejor todo lo relacionado con la superficie de nuestro planeta, desde la mecánica de la corteza terrestre hasta qué partes del mundo son propensas a terremotos y erupciones volcánicas. Incluso podría ayudar a decidir si las secciones de un dique están dañadas o si una ladera está comenzando a moverse antes de un deslizamiento de tierra.
"El satélite NISAR no nos dirá cuándo ocurrirán los terremotos. En cambio, nos ayudará a comprender mejor qué regiones del mundo son más susceptibles a terremotos de gran magnitud", dijo Mark Simons, líder de ciencias de la Tierra sólida del equipo estadounidense para la misión en Caltech.
En regiones relativamente bien monitoreadas como California, los investigadores pueden usar NISAR para centrarse en zonas específicas en donde se podría producir un terremoto. Pero en partes del mundo que no están tan bien monitoreadas, las mediciones de NISAR podrían revelar nuevas zonas propensas a terremotos. Y cuando se produzcan terremotos, los datos del satélite ayudarán a los investigadores a comprender lo que sucedió en las fallas donde se produjo un quiebre.
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El movimiento de la superficie también es importante para los investigadores de volcanes, quienes necesitan datos recopilados regularmente a lo largo del tiempo para detectar los movimientos de tierra que podrían ser precursores de una erupción. A medida que el magma se desplaza por debajo de la superficie de la Tierra, el suelo puede abultarse o hundirse. El satélite NISAR ayudará a proporcionar una imagen más completa de por qué un volcán se deforma y si ese movimiento es señal de una erupción.
Cuando se trata de infraestructura como diques, acueductos y represas, la capacidad de NISAR para ofrecer mediciones continuas durante años ayudará a establecer el estado habitual de las estructuras y el suelo circundante. Entonces, si algo cambia, los administradores de recursos podrían ser capaces de identificar zonas específicas que deben ser examinadas.
La misión NISAR es una colaboración equitativa entre la NASA y la ISRO, y señala la primera cooperación de las dos agencias en el desarrollo de hardware para una misión de observación de la Tierra.
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