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Conoce al algarrobo, prodigioso árbol oriundo del bosque seco costero peruano

Considerado un árbol multipropósito, su fruto es un superalimento y su madera es valiosa por su calidad

Conocido también como huarango, el algarrobo es un árbol oriundo del Perú y especie emblemática del bosque seco en la costa norte. ANDINA/Archivo

Conocido también como huarango, el algarrobo es un árbol oriundo del Perú y especie emblemática del bosque seco en la costa norte. ANDINA/Archivo

07:13 | Lima, mar. 2.

Conocido también como huarango, el algarrobo es un árbol oriundo del Perú y especie emblemática del bosque seco en la costa norte. Es considerado un árbol multipropósito en comparación a otras especies forestales, gracias a la gran durabilidad de su madera y la gran calidad nutricional de su fruto que constituye un auténtico superalimento.

El algarrobo (Prosopis pallida) fue aprovechado desde tiempos ancestrales y contribuyó al desarrollo económico y productivo de las civilizaciones prehispánicas que se desarrollaron, sobre todo, en la costa norte peruana.


Esta especie crece, fundamentalmente, en los departamentos de Lambayeque, La Libertad y Piura, formando el ecosistema de bosque seco. Puede alcanzar una altura de 8 a 20 metros, y su copa tiene forma de sombrilla que alcanza diámetros de 15 metros en promedio. Tiene un abundante follaje que se mantiene siempre verde algunas de sus ramas colgantes llegan al suelo.


Por su dureza, resistencia y durabilidad, la madera del algarrobo es utilizada en la construcción de viviendas, sobre todo en zonas rurales, así como puertas, vigas, umbrales, mesas y bancas. También se utiliza para construir cercos agrícolas y para brindar sombra al ganado frente al intenso calor de la costa norte.


Sus ramas y hojas -conocidas como “puño”- son preferidas para obtener un forraje de calidad que alimente al ganado, sobre todo ovino y caprino, dado que puede reemplazar con éxito al salvado de trigo y al maíz.


En la apicultura, el algarrobo destaca como una especie melífera por naturaleza, dado que sus flores son un excelente recurso para la producción de miel, jalea, polen y cera. Una hectárea puede albergar hasta dos colmenas de abejas y producir de 100 a 150 litros de miel, y de 4 a 6 kilos de cera.


También es muy valorado como abono orgánico, dado que las hojas secas caídas que entran en descomposición, son utilizadas como abono orgánico en diversos cultivos. Es posible asociar este árbol con zonas donde se siembran melones, tomates y frijoles, por lo que es importante para la economía regional.  


El algarrobo cumple, asimismo, un rol clave en la mitigación del Cambio Climático, dado que contribuye a la captación de nitrógeno del aire y su fijación en el suelo, y la incorporación de materia orgánica a partir de la descomposición de sus hojas y ramas. También capta importantes cantidades de dióxido de carbono (CO2) en la costa norte.


En el ámbito ambiental, constituye una especie importante para el control de las dunas y se adaptó muy bien al calor, aridez y sequedad del desierto costero, desarrollándose con poca disposición de agua de lluvia.


Una de las razones por las que el algarrobo se consolida como un vegetal de suprema importancia para un adecuado aprovechamiento sostenible tiene que ver con su fruto, la algarroba, que es considerado un auténtico superalimento. Ideal para fortalecer nuestro sistema inmune y mejorar la respuesta de nuestro organismo frente a infecciones como el covid-19.


La algarroba es una vaina de pulpa dulce y carnosa, que mide de 10 a 30 centímetros de largo, de 1 a 1.5 centímetros de ancho y de 5 a 9 milímetros de espesor.


De sabor dulce y con mucho valor nutricional, el fruto del algarrobo es rico en vitaminas del complejo B (B1, B2, B3, B6, y B9), C y E, además de minerales como magnesio, hierro, calcio, zinc, yodo, selenio y potasio, así como ácidos grasos, fibra, glucosa, fructosa y sacarosa que aportan mucha energía.  

Estos nutrientes equilibran el pH de la sangre y, al ser un alimento energético, también beneficia el excelente funcionamiento del sistema inmunológico para proteger al organismo y mitigar el impacto de diversas enfermedades.


Este alimento debe ser consumido especialmente en etapas de desarrollo, embarazo y lactancia, así como para quienes realizan deporte o exigencias mentales. 

El algarrobo puede sustituir al cacao para brindar energía, suculento sabor y mejorar el estado de ánimo. Consumido como infusión es un gran diurético y sirve como tratamiento de problemas gastrointestinales al ser un gran antidiarreico y también puede ser utilizado como laxante. Asimismo, su consumo en el punto de ebullición logra mejorar afecciones bronquiales.


De la algarroba se puede obtener harina y algarrobina, una miel que constituye un energizante natural de alto contenido de proteico y de gran demanda para combatir la anemia y la desnutrición, así como para mejorar la alimentación de deportistas, gestantes, niños y adultos mayores.


Amenazas


Pese a estos importantes atributos, el algarrobo enfrenta amenazas para su supervivencia como la tala ilegal, dado que los troncos son utilizados como leña para cocinar y por ello tienen mucha demanda por parte de los negocios de restaurantes, como las pollerías, y también las panaderías.


Por ello, es fundamental impulsar la conservación de los bosques de algarrobo y obtener beneficios a partir de su aprovechamiento sostenible y servicios ecosistémicos. 

Latidos del Bosque


Para conocer un poco más sobre el algarrobo y su importancia, el Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (Serfor) difunde el podcast “Latidos del bosque”, cuyo episodio está dedicado al algarrobo de los bosques secos. Esta iniciativa cuenta con el apoyo del Programa Forest de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y el Servicio Forestal de los Estados Unidos.

(FIN) LZD/MAO

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Publicado: 2/3/2021