En distritos donde la violencia parecía el único camino, el deporte se convierte en la gran esperanza. “Jugamos en Comunidad”, una iniciativa nacional lanzada por Fútbol Más, busca alejar a más de 2,000 niños, niñas y adolescentes de los peligros de las calles, apostando por su formación a través del fútbol y otras disciplinas deportivas.
Pero el objetivo va más allá de simplemente ocupar su tiempo libre: se trata de formar personas con valores, habilidades sociales, sentido de pertenencia… y por qué no, también descubrir al próximo Jefferson Farfán, Edison Flores, Carlos Zambrano o Julio César Uribe, quienes crecieron en entornos similares antes de brillar en el fútbol peruano e internacional.
Los entrenamientos y sesiones sociodeportivas se desarrollan actualmente en barrios de alto riesgo social como El Ermitaño (Independencia), Túpac Amaru de Villa (Chorrillos), Mariano Melgar (Villa María del Triunfo), Balconcillo (La Victoria), Bolívar (Surquillo) y Huáscar (San Juan de Lurigancho), además de sectores de Arequipa y Cusco.
“En esta nueva etapa, buscamos involucrar a más actores comunitarios para que se conviertan en defensores activos de las infancias, promoviendo la creación de espacios seguros para el deporte dentro de sus propios entornos”, puntualizó Ivonne González, directora ejecutiva de Fútbol Más Perú.

Esta intervención comunitaria, desarrollada con el respaldo del programa Barrio Seguro del Ministerio del Interior y la Cooperativa Internacional Británica, también incluye la formación de 300 líderes comunitarios, capacitación a vecinos y alianzas con más de 40 organizaciones sociales para garantizar sostenibilidad.
Las sesiones se organizan en horarios diferenciados por edad y género, buscando generar igualdad de oportunidades y empoderamiento desde edades tempranas.
Además, se promueven eventos deportivos abiertos, mesas de diálogo con autoridades locales y una transferencia metodológica para que las comunidades puedan continuar el trabajo de forma autónoma.
Casos como el de Jefferson Farfán, quien creció en Villa El Salvador y logró convertirse en ídolo nacional; o como el de la futbolista Fabiola Herrera, que entrenaba en canchitas de tierra de San Juan de Lurigancho, demuestran que el talento no distingue de códigos postales.
“Jugamos en Comunidad” busca precisamente eso: darles a estos jóvenes la posibilidad de escribir su propia historia.
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(FIN)NDP/JSO
Publicado: 16/7/2025