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Día de la Madre: ¿cuál es el costo de la maternidad en el Perú?

Madres trabajadoras están en desventaja respecto a mujeres sin hijos, según investigación de UNMSM-CIES

Día de la Madre. ANDINA/Difusión

Día de la Madre. ANDINA/Difusión

14:30 | Lima, may. 12.

La investigadora de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Tamia Lavado, ha cuantificado que las madres trabajadoras en el Perú reciben un promedio de 1,017 soles mensuales, mientras que las mujeres que no tienen hijos cuentan con un ingreso promedio de 1,310 soles.
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La primera diferencia es resultado de que las madres tienen jornadas laborales algo menores (32 horas semanales aproximadamente) que las mujeres sin hijos (35 horas semanales).

Pero esto no quiere decir que las mamás trabajen menos porque, en realidad, tienen que reservar menos horas para el mercado laboral, dado que en casa son las que realizan la mayor parte de los trabajos domésticos. 

Así, las mamás trabajadoras destinan 48 horas semanales a trabajos domésticos no remunerados, frente a las 26 horas semanales que les dedican las mujeres sin hijos. 

Los hombres, por su lado, suelen usar solo 15 horas semanales a las labores del hogar.

Por ello, la carga global de trabajo de las mamás –suma de trabajo remunerado realizado fuera de casa y el trabajo no pagado efectuado dentro del hogar– es de 80 horas a la semana, en comparación con 62 horas semanales de las mujeres sin hijos, precisa este estudio ganador del Concurso Anual de Investigación del Consorcio de Investigación Económica y Social (CIES).

Dentro del grupo de madres, las adolescentes son más vulnerables, dada su alta probabilidad de ser “nini”: ni estudian ni trabajan, debido a la gran carga de trabajo doméstico requerida por sus bebés. 

Esta situación les dificulta obtener estudios superiores, y las deja fuera del mercado laboral porque cuando buscan empleo no tienen estudios ni experiencia laboral.

Así, las mamás suelen tener alrededor de tres años menos de educación que las mujeres sin hijos, y cerca de un 40% de las madres no terminaron la secundaria. 

Estas características se relacionan con la segregación laboral que ubica a muchas mujeres en puestos con bajas remuneraciones, situación que se acentúa cuando aquellas tienen hijos, justamente, la evidencia encontrada en el estudio de Lavado.




Políticas públicas 


Lavado propone que las diversas instituciones del Estado apliquen un enfoque de género en las políticas públicas y servicios estatales, que podría contribuir a que las madres trabajadoras tengan mejores empleos, y con mayor protección social. 

Podría empezarse con garantizar que las mujeres en edad fértil –15 a 49 años– accedan a anticonceptivos, y planifiquen sus embarazos para, al menos, después de terminar la secundaria.

En paralelo, debe ampliarse el servicio público de cuidado de niños dado que  el Programa Cuna Más atiende solo a menores de 3 años, pero cubre a menos del 2% de niños y niñas de esa edad a nivel nacional. 

Por otro lado, Lavado apunta a que el Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo (MTPE) podría propiciar capacitación laboral de las mujeres y pasantías, priorizando a las madres en situación económica de riesgo, y asegurando la oferta de centros de cuidado para sus hijos.

Si las mujeres y madres no hicieran el trabajo doméstico, ¿cuántas personas estarían en la capacidad de consumir todos sus alimentos fuera del hogar, contratar personal de cuidado de sus hijos, de limpieza y cocina, etc.? 

Por eso, se requiere que se reconozca el valor económico de estos trabajos, y que no se recargue solamente sobre las mujeres, en especial no sobre las madres, sino que se distribuya entre todos los miembros de la familia y la sociedad.


Cifras que hablan


Tamia Lavado, en una primera fase, analizó por separado los datos de la Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo (ENUT) (2010) y la Encuesta Nacional de Hogares (Enaho 2006-2016). 

En la segunda etapa, con esa información de Enaho por diez años, elaboró una base de datos, observando el mayor perjuicio remunerativo sufrido por las madres trabajadoras, respecto a sus pares sin hijos. 

La autora halló que, pese al aumento general de ingresos para las mujeres en dicha década, las diferencias entre ambos grupos –con y sin hijos– se mantuvieron, de modo que en el 2016 un 54% de las mujeres con hijos estaba en puestos precarios, mientras que solo un 28% de las mujeres sin hijos tenía esa condición marginal. 

Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), los independientes sin profesión, trabajadores del hogar y trabajadores familiares no remunerados califican como empleados vulnerables.


Visión de género


Para enfrentar la brecha de género en los sueldos, el Gobierno promulgo una norma legal contra la discriminación salarial - Ley 30709-, el 27 de diciembre del 2017, mediante la cual, las remuneraciones y capacitaciones deben ser iguales para mujeres y hombres.

Asimismo, las entidades no pueden despedir sin justificación a embarazadas o en periodo de lactancia, entre otras directivas. 

Por su parte, el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP), el Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (MIDIS), el Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo (MTPE) y el Ministerio de Educación (Minedu) son las entidades que deben poner en práctica el Plan Nacional de Igualdad de Género (2012). 

Este último fue complementado con el Sistema Nacional de Cuidados de la Estrategia Nacional de Fortalecimiento de Familias (2016), de modo que se evite que las mujeres y sus hijos caigan en pobreza. 
Cuadro comparativo


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(FIN) JJN/JJN

Publicado: 12/5/2018