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Dime cuánto ríes y te diré qué tan sano estás [video]

Un neurólogo y un pediatra explican los beneficios de la risa en nuestro sistema inmune

Por sus amplios efectos benéficos en el organismo, la risa ha sido estudiada no solo por la ciencia sino también adoptada como una filosofía de vida por otras culturas orientales. Foto: INTERNET/Medios

Por sus amplios efectos benéficos en el organismo, la risa ha sido estudiada no solo por la ciencia sino también adoptada como una filosofía de vida por otras culturas orientales. Foto: INTERNET/Medios

09:48 | Lima, jul. 6.

Por Iván Calderón

¿Te has preguntado cuántas veces al día esbozas una sonrisa o sueltas una carcajada? Si eres de las personas que pasan la mayor parte del día con cara de pocos amigos o estresado por el trabajo, los estudios o problemas en el hogar, es momento de pensar en cuánto influye todo esto en el deterioro de tu sistema inmune.

Para los especialistas, la risa es una reacción biológica que las personas experimentan en situaciones originadas por el humor y que se evidencia en el movimiento de la boca y otras partes del rostro, sumado a la emisión de un sonido que es bastante particular en cada individuo.

Los pediatras indican que la primera vez que el ser humano ríe es alrededor de los cuatro meses de edad y, conforme el niño crece, la risa se volverá más intensa y prolongada. De esta manera, reír en el niño se convierte en un elemento de comunicación y socialización con su entorno familiar. 


Por sus amplios efectos benéficos en el organismo, la risa ha sido estudiada no solo por la ciencia sino también adoptada como una filosofía de vida por otras culturas orientales. Por ejemplo, el taoísmo chino recomienda reír 30 veces al día para tener una buena calidad de vida y la creencia hindú asegura que una hora de risa tiene mayores resultados que cuatro horas de yoga. 

En la década de los '60, el psiquiatra estadounidense William Fry, fundador de la Gelotología, ciencia que estudia los efectos de la risa en el cuerpo y la psique, escribió que reír por solo 5 minutos es como realizar 45 minutos de ejercicios al día. El padre del psicoanálisis, Sigmund Freud tampoco se escapó de emitir su opinión sobre la risa y dijo que soltar una carcajada ayuda a liberar tensiones y angustias. 

Lamentablemente, las preocupaciones de la vida y otras situaciones laborales o académicas hacen que olvidemos nuestra capacidad de sonreír dejando de lado sus efectos en el bienestar de cada uno.


El milagro de la risa


¿Pero qué sustancias se liberan en el organismo cuando reímos? ¿Por qué reír a mandíbula batiente permite alcanzar estados de bienestar e incluso mejorar el sistema inmunológico? El psicólogo clínico José Cuenca, especialista en neuropsicología del Instituto Nacional de Ciencias Neurológicas (INCN), explica qué ocurre cuando reímos. 

Cuando reímos nuestro cerebro produce endorfina, una sustancia con un efecto analgésico que genera bienestar, reduce la ansiedad y a la vez una recuperación emocional en el paciente a partir de experiencias satisfactorias o agradables. Por esta razón es importante tener estímulos que generen la alegría”, remarca a la agencia Andina.

Otras sustancias químicas que se liberan al sonreír son la dopamina, que actúa en las sensaciones de placer, y la serotonina, que provoca optimismo y serenidad, además de reducir el dolor. 

La risa se localiza en el área de la corteza prefrontal del cerebro, donde también está la creatividad, la desinhibición, la empatía y la capacidad para pensar. 


Sin embargo, cuando reímos no solo liberamos esas sustancias, sino que además se activan los músculos que rodean a los ojos, el cuello y los maxilares, permitiendo que se ejerciten.

“En realidad, cuando generamos una experiencia placentera de alegría y, por defecto reímos, diferentes regiones del cerebro se activan. Y no solo los músculos de la cara se mueven sino todo el cuerpo. Se dice que son alrededor de 400 músculos que se movilizan cuando reímos”, expresa.

Beneficios en salud y a nivel cognitivo


Un estudio realizado en Italia en el 2006 acerca de los efectos terapéuticos de la risa en niños hospitalizados reveló que aquellos que ingresaban a sala de operaciones acompañados del personal de salud disfrazados de payasos reducían en un 50 % su angustia por la cirugía e incluso se recuperaban más rápido del posoperatorio.

El neuropsicólogo dijo que ese estado de relajación que se produjo en aquellos niños es uno de los tantos beneficios que ofrece la risa para el cuerpo. Agrega, además, que reír con frecuencia disminuiría los riesgos de adquirir enfermedades metabólicas como la hipertensión y la diabetes. 

Asimismo, la risa fortalece el corazón, mejora la digestión, evita el estreñimiento, reduce la obesidad, tonifica los músculos del rostro, promueve una buena respiración, disminuye los niveles de depresión y angustia, y potencia la creatividad e imaginación, refiere el experto.


En el área cognitiva, la memoria de trabajo, que es la encargada de realizar operaciones matemáticas, comprensión del lenguaje y razonamiento, se ve beneficiada con la risa porque existe una mejor recepción y retención de la información, añade Cuenca. Todo lo contrario de lo que sucede cuando la persona está estresada o angustiada, ya que la velocidad del procesamiento disminuye y los niveles de atención no son los mismos.


Con todo ello, refiere el especialista, podemos asegurar que reír mejora el sistema inmunológico porque eleva la producción de anticuerpos que permiten combatir diversos agentes patógenos que tratan de ingresar a nuestro organismo y también constituye una experiencia benéfica en el aspecto psicológico y emocional.


Niños ríen más que los adultos


Cuenca también indica que es importante cultivar en los niños el buen sentido del humor y fomentar la risa en familia porque reduciría en el futuro posibles cuadros de depresión y ansiedad en la etapa adulta. 

“Cuando los niños están expuestos a momentos prolongados de felicidad serán adultos con menor riesgo de cuadros de depresión. Entonces, fomentar la risa en casa con los niños es importante no solo por los efectos emocionales sino también cognitivos porque, generar una sonrisa, mejora la atención sostenida y la evocación. Por lo tanto, si formamos adultos con una actitud hacia la felicidad estaremos evitando factores de riesgo para hacer un deterioro cognitivo en el futuro”.

De acuerdo con el experto del INCN, los niños ríen 300 veces al día con total libertad y sin reprimirse, a diferencia de los adultos que en promedio ríen entre 15 a 100 veces. "Por eso es importante promover estos espacios donde se pueda socializar, crear empatía y momentos de alegría en el hogar".
 

La risa es contagiosa y más satisfactoria aún si lo hacemos de manera colectiva como, por ejemplo, en un espectáculo cómico donde otras personas también disfrutan del show. Escuchar a un auditorio reír provoca hacerlo y la sensación de bienestar puede durar mucho más tiempo.

“El estado de beneplácito que experimentamos al reír no se borra en 5 minutos, sino que nos queda esa sensación y lo curioso es que queremos seguir sintiendo más de eso, porque las experiencias placenteras son las que queremos que se repitan”.

Cuenca narró la experiencia de un periodista americano que fue diagnosticado de espondilitis anquilosante, una enfermedad inflamatoria crónica que ataca a las articulaciones de la columna vertebral y es muy dolorosa. Este hombre descubrió que cuando reía sentía menos dolor por el efecto analgésico de la endorfina que segrega el cerebro.

¿Cómo llegó a esta conclusión? Empezó a ver los shows televisivos de cámaras ocultas y películas cómicas que le causaban mucha risa tanto así que los médicos tuvieron que darle de alta del hospital porque los otros enfermos se quejaban que no podían dormir por las carcajadas continuas y bulliciosas de este paciente. El periodista llegó a la conclusión que, por cada 10 minutos que reía, estaba dos horas sin dolor. 

Psicólogo clínico y especialista en neuropsicología José Cuenca

El caso del periodista -dijo- evidencia los efectos terapéuticos de la risa en el organismo, por ello recomiendo buscar oportunidades para reír en casa, la oficina o en el lugar donde nos encontremos porque la risa es una gran medicina para el cuerpo y el alma. “La risa es gratis y no tenemos que comprarla en capsulas o cajas. Podemos practicarla con nuestra familia, compañeros de trabajo o amigos".

El payaso hospitalario


Vistiendo una chaqueta de médico color turquesa y utilizando una mascarilla con el diseño de una enorme sonrisa de payaso y la infaltable nariz roja, nos recibió el doctor Gustavo Rivara, pediatra neonatólogo quien ha comprobado directamente los beneficios de las intervenciones de los clowns hospitalarios en la salud de los pacientes niños y adultos.

El doctor Gus señala que la risa no solo mejora al paciente sino la atención del personal de salud

Ingresó el 2009 a Bola Roja (payasos hospitalarios) con el fin de estudiar cómo el acompañamiento y la estimulación de alegría en los niños hospitalizados disminuían las manifestaciones de dolor. Sin embargo, conforme se involucraba más, tomó la decisión de ponerse la nariz roja y llevar felicidad a los hospitales, albergues y a donde lo llamaran.


La misión de los payasos hospitalarios es acompañar a las personas que usualmente se encuentran hospitalizadas pero que también acuden a albergues, orfanatos, cárceles, calles o plazas ofreciendo momentos de distracción, humor, alegría y fantasía.

“Lo que nosotros hacemos son intervenciones en hospitales o en otros ambientes, nos adaptamos a lo que está sucediendo en ese lugar. No existe un guión ni somos terapeutas, somos seres humanos que damos a las personas lo que les hace falta en ese momento. Muchas veces solo quieren que te sientes al costado y los acompañes en silencio o a veces quieren hablar o que les hablen. Muchos piensan que el payaso de hospital va a contar un chiste o preguntan dónde es el show, pero no es así. Lo que hacemos es entrar a un hospital y visitar amigos porque los pacientes ya son tus amigos”, explica Rivara a Andina


A este médico, con más de 26 años de experiencia en medicina pediátrica, lo conocen como el doctor Gus en los diversos hospitales donde ha llegado con su inconfundible nariz roja, sombrero, anteojos sin lunas y de colores vistosos, tirantes, pantalones a cuadros y una simpática camiseta.

Su trabajo de voluntario como payaso hospitalario nunca se detuvo a pesar de la pandemia porque, al ser médico, ha tenido acceso a las diferentes áreas pediátricas de la clínica Delgado, donde labora, pudiendo interactuar y jugar con los niños hospitalizados. 

Para lograr sacar una sonrisa tanto a chicos y adultos y a la vez enseñar la importancia de protegerse contra el covid-19, el doctor Gus elaboró mascarillas con el dibujo de la nariz roja y una sonrisa de oreja a oreja con la que actualmente realiza sus intervenciones como clown hospitalario.

Es así como obtiene la atención de los niños hospitalizados logrando, de alguna manera, aliviar el dolor y el miedo que sienten por los médicos, enfermeras, agujas y medicinas, lo mismo que él tuvo que afrontar de pequeño debido a una alergia que padecía y que lo llevó, en dos oportunidades, a la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI).

Rivara recuerda que durante su internamiento había una enfermera que le causaba mucho bienestar con solo sentir su presencia y que incluso no sentía tanto dolor cuando le colocaba la aguja, a diferencia de otra que, cada vez que la veía venir, sentía angustia porque sabía que sufriría durante la aplicación de las medicinas.

La enfermera que me daba tranquilidad fue mi payaso de hospital. La otra enfermera era la que no se preocupaba por la parte emocional. De la primera no recuerdo ni su cara ni su nombre, pero sí su dulzura. El verla me daba bienestar y sus ampollas no me dolían. Siempre me preguntaba cómo estaba y me decía que no me iba a doler lo que me estaban colocando. Eso es lo que hace el payaso hospitalario: captura el momento previo al dolor”.

Una nariz roja


Los beneficios de causar alegría, entusiasmo o bienestar no solo se circunscriben al paciente sino a todas las personas que lo rodean, desde los familiares cercanos hasta el personal de salud, porque tienen un efecto multiplicador en las personas siempre y cuando las visitas de los payasos de hospital sean constantes. 


“Para que las intervenciones tengan un mejor efecto deben ser continuas sino es como dar chispazos sueltos que nunca están demás, pero los efectos se palpan mejor cuando es regular. El cambio de actitud en el personal se nota porque cuando tú te vas, ellos siguen cantando, imitándote, tratando bien a sus pacientes y por eso es importante las visitas continuas”, anota.


Pero no solo la risa o la presencia del payaso hospitalario van a curar una enfermedad, sino que es parte de una estrategia terapéutica donde intervienen los fármacos, una cirugía, aspectos nutricionales, herbolarios o psicológicos.

Para el doctor Gus, todos podemos ser payasos hospitalarios con solo cambiar nuestra actitud frente a la vida siendo más positivos, alegres y empáticos con nuestros semejantes, sea cual fuese nuestra profesión.

“Ser clown hospitalario me ha enseñado que la medicina no es solo llegar aun un diagnostico o tratamiento. La medicina empieza desde la manera como miras a los ojos al paciente, cómo le hablas y tener conciencia de que no son un número de cama, sino personas con un nombre. Muchas veces la curación está en la manera como dices las cosas y como acompañas al paciente”, asegura.  


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(FIN) ICI/RRC
JRA

Video: La risa: sus beneficios para la buena salud
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Publicado: 6/7/2022