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Andina

Fallece director de fotografía Robby Müller


Escena de película cuya fotografía dirigió Robby Müller

13:41 | Lima, jul. 5.

El 27 Julio del 2017 murió Sam Shepard guionista de “Paris, Texas”, película dirigida por Wim Wenders. Hace dos días, el 3 de julio, a casi un año de esa irreparable partida, ha muerto Robby Müller, director de fotografía y también miembro de la Santísima Trinidad creadora de la obra maestra ganadora de la “Palma de Oro” a mejor película en el festival de Cannes de 1984.

Al leer la noticia sobre el fallecimiento de quizás uno de los cinematógrafos más importante de la historia del cine han venido a mi recuerdos de mi lejana época de estudiante. 

Me acuerdo como si fuera ayer de mi primera asesoría de tesis con Wim Wenders durante mi postgrado de cine en la HfbK de Hamburgo. La primera pregunta que le formulé a Wim Wenders fue sobre su experiencia con Robby Müller. 

Él, antes de entrar en detalles técnicos o artísticos de los rodajes, empezó por el lado humano contándome sonrientemente que al principio fue complicada su relación con Robby debido a la diferencia de edad entre ambos. 

Cinco años de edad y cuatro largometrajes de ventaja le llevaba Müller a Wenders cuando ambos empezaron a colaborar en “Summer in the City” (1970), el primer largometraje de Wenders. 

Luego de esa filmación la relación entre ellos se hizo estrecha y fuerte llevándolos a compartir créditos en más de una decena de proyectos cinematográficos.     

El otro recuerdo es un poco más lejano y se remonta a mi etapa de estudiante de Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Lima. 


Uno de las acciones que siempre agradeceré profundamente a los profesores de mi facultad es cuando en la desaparecida y añorada Filmoteca de Lima se realizó un ciclo con la filmografía completa de Wim Wenders. 

Casi todos los profesores como si se hubiesen puesto de acuerdo nos motivaron, recomendaron y, algunos, exigieron a asistir al ciclo. 

Y partir de ahí creo fuimos iluminados por Robby Müller. Por lo menos para mí ese ciclo de películas marcó un antes y un después.   

Es muy fácil reconocer las películas de Robby Müller: todas ellas gozan de un aura colorido, limpio y brillante, incluso en las filmadas en blanco y negro se puede sentir la presencia de ese aura. 

Entre sus obras maestras monocromas destacan “Down by Law” (1986) y “Dead Man” (1995) ambas dirigidas por Jim Jarmusch, uno de los principales exponentes de cine independiente estadounidense. 

Robby Müller tiene un estilo naturalista y realista pero a la vez poético. Él cuando filmaba empleaba la introspección y experimentación para descubrir la poesía y atmósfera anímica de la escena en vez de intentar conseguir una hermosa imagen como hacen la mayoría de cinematógrafos muchas veces a pedido de sus directores. 

Por eso es comprensible que todos los directores con los que Robby ha trabajado compartan ese estilo intuitivo de realización muy alejado al clásico sistema de Hollywood en donde no hay espacio para la improvisación. 

La primera vez que vi “24 Hour Party People” (2002) del director inglés Michael Winterbottom (película que recorre la escena musical de Manchester de los 70 a los 90) conforme avanzaba el metraje también aumentaba la sensación de estar viendo una película con un aura especial, misma sensación experimentada en las visualizaciones de películas dirigidas fotográficamente por Robby Müller como “Repo Man” (1984) de Alex Cox y “Der amerikanische Freund” (1977) de Wim Wenders. 

Estas tres películas comparten el uso del color para crear metáforas. En una misma escena se pueden ver distintos tipos de colores que según la manera convencional de hacer cine sería un embarazoso error de continuidad pero en estas películas la continuidad emocional creada es tan contundente que el supuesto error de continuidad de manual de instituto pasa desapercibido. 

Al terminar de ver “24 Hour Party People” no fue gran sorpresa encontrar en los créditos a Robby Müller como director de fotografía. 

Lamentablemente esa fue su último largometraje, varios años después, en el 2014, realizó lo que seria su último trabajo como director de fotografía en el corto premonitoriamente titulado “Ashes” (Cenizas) del director Steve McQueen.
  
Su manera única de filmar rehusando a trabajar en estudios y su simplicidad guiada por la intuición lo convierten para mí en un maestro.   

Es un maestro no solo por su estilo innovador sino que además ha hecho escuela. 

Difícil no reconocer su influencia en directores como Wenders o Jarmusch.

Resulta fascinante ver como iluminaba algunas escenas en interiores mezclando la luz natural provenientes de las ventanas con la luz artificial de fluorescentes o focos parte de la utilería. 

Normalmente los interiores son iluminados con grandes tachos de luz que no salen en el encuadre y que restan espacio de movimiento a los actores. 

Para Robby Müller era importante nunca restringir a los actores y por eso también en su filmografía se puede encontrar varios planos secuencias o tomas largas. 

Y como buen maestro que era, su interés por la experimentación siempre se mantuvo intacto hasta el final. 

Es muy común escuchar a muchos directores y cinematógrafos de su generación renegar del formato digital. 

Pero Robby Müller fue pionero en registrar en formato de video digital con modestas cámaras Mini DV, formato de calidad muy inferior que el HD actual pero aún con esa herramienta creo obras maestras demostrando que la herramienta no hace al maestro. 

Para muestra basta un botón, “Dancer in the Dark” (2000) largometraje del director Lars von Trier y protagonizada por Björk fue registrada por Robby Müller con cámaras DV y pese a eso fue premiada como mejor película del año en el Festival de Cannes, European Film Awards, Independent Spirit Awards y en los Goya. 

También Robby Müller será recordado por sus escenas magistralmente  filmadas en autos en movimientos.   ¡Buen viaje Robby! (Alex Carbajal, cineasta)

(FIN) ACM/ECG

Publicado: 5/7/2018