Andina

Seguridad alimentaria: conoce cómo una comunidad cusqueña conserva la fabulosa mashua

Comunidad de Chillihuani recibe apoyo del PNUD y del Minam para recuperar y conserva variedades de superalimento

Pequeños agricultores de la Comunidad de Chillihuani, en Cusco, a 4,000 metros sobre el nivel del mar, recuperaron y conservan variedades de mashua, un tubérculo nativo muy resistente y más nutritivo que la papa, que además cuenta con propiedades medicinales antibióticas valoradas tradicionalmente, por lo que es considerado un superalimento. Foto: PNUD

Pequeños agricultores de la Comunidad de Chillihuani, en Cusco, a 4,000 metros sobre el nivel del mar, recuperaron y conservan variedades de mashua, un tubérculo nativo muy resistente y más nutritivo que la papa, que además cuenta con propiedades medicinales antibióticas valoradas tradicionalmente, por lo que es considerado un superalimento. Foto: PNUD

10:30 | Cusco, set. 25.

Poseedor de 84 de las 117 zonas de vida existentes en el mundo, Perú es uno de los diez países megadiversos del planeta. En su territorio se cultivan la mayor variedad de papa, ajíes, maíz, granos, tubérculos y raíces andinas, lo que constituyen una enorme y singular despensa natural capaz de acabar con el hambre y la desnutrición en todo el orbe.

Sin embargo, a pesar de la variedad de recursos y posibilidades para utilizarlos, el Programa Mundial de Alimentos estima que 4.5 millones de personas se encuentran en situación de inseguridad alimentaria severa. 


Los sistemas alimentarios en el Perú se enfrentan a amenazas como los impactos del cambio climático en los ecosistemas, prácticas agrícolas, de pesca y ganadería no sostenibles, fallas en la infraestructura y la cadena de transportes, y la pérdida de conocimientos ancestrales en conservación de los recursos. 


Según un informe de Sustainability de enero de este año, se estima que al año se pierden 12.8 millones de toneladas de alimentos en el país. Esto, además, trae consecuencias en el ámbito social, poniendo en riesgo los medios de vida de las personas que dependen de la cadena de sistemas alimentarios para subsistir.

Mashua, el superalimento


La Cordillera de los Andes es el centro de origen de cultivos para el mundo. En Perú, estas montañas, además de ser una gran fuente de agrobiodiversidad, mantienen los recursos básicos para la agricultura, como el agua, los suelos y las praderas, además de los saberes ancestrales que han permitido a las comunidades domesticar cultivos y animales para garantizar la seguridad alimentaria.


Sin embargo, los sistemas alimentarios de montaña son sumamente vulnerables. La pérdida de biodiversidad, de glaciares y humedales, la degradación de suelos, el abandono de tierras agrícolas, así como la pobreza y limitaciones de acceso a mercados, acentuadas recientemente por la pandemia, ponen en riesgo su sostenibilidad.


Pequeños agricultores de la Comunidad de Chillihuani, en Cusco, a 4,000 metros sobre el nivel del mar, decidieron hacer frente a estos retos al recuperar y conservar sus variedades de mashua (Tropaeolum tuberosum). Se trata de un tubérculo nativo muy resistente y más nutritivo que la papa, que además cuenta con propiedades medicinales antibióticas valoradas tradicionalmente.


La mashua, conocida también como “añu”, “isaño” o “cubio” crece a lo largo de los Andes peruanos, entre los 2,800 y 4,100 metros sobre el nivel del mar. Su domesticación y consumo se remontan a hace más de 7,500 años, según evidencias arqueológicas. 




Si bien se cultiva en asociación con otros tubérculos como la papa, la oca y el olluco, aunque su área de siembra es mucho menor, la mashua es importante porque forma parte de la seguridad alimentaria de miles de familias campesinas a través del autoconsumo y de los ingresos económicos que genera su todavía incipiente comercialización.


Según investigaciones científicas, los compuestos bioactivos presentes en la mashua poseen propiedades anticancerígenas, neuroprotectoras, desinflamantes, antivirales y de regeneración celular, entre otras que convierten a este tubérculo oriundo del Perú en un superalimento.

Banco de semillas


Gracias a esta iniciativa comunitaria, parte del trabajo del Programa de Pequeñas Donaciones del GEF en Perú implementado por Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), con el apoyo del Ministerio del Ambiente (Minam), los agricultores locales se organizaron para tener un banco de semillas de mejor calidad y sanidad, logrando intercambiar entre ellos e incorporar así ocho nuevas variedades o ecotipos de Mashua, adicionales los tres que ya cultivaban. 


Mejores prácticas agroecológicas


También, mejoraron sus capacidades en prácticas agroecológicas, lo que les ha permitido un aumento en las áreas de cultivo, así como un 14% adicional de productividad. Los productores también se propusieron darle valor agregado a este cultivo, y mejoraron sus capacidades e infraestructura para producir harina, mermelada y néctar que ahora venden en ferias locales y a los turistas que visitan la cada vez más la famosa Montaña de Siete Colores o Vinicunca.


De esta forma conservan la agrobiodiversidad nativa y han mejorado su resiliencia, asegurando su alimentación y medios de vida.

(FIN) NDP/LZD/MAO

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Publicado: 25/9/2021
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