Andina

EsSalud implantará dispositivos médicos a pacientes con epilepsia refractaria

Los primeros beneficarios serán cuatro menores, los que mejorarán su calidad de vida

Buscan mejorar calidad de vida de pacientes con epilepsia refractaria con implantes médicos. Foto: Andina/Difusión

Buscan mejorar calidad de vida de pacientes con epilepsia refractaria con implantes médicos. Foto: Andina/Difusión

08:30 | Lima, nov. 26.

El Seguro Social de Salud (EsSalud) implantará dispositivos médicos, denominados estimulador vagal y electrodos de estimulador vagal, a cuatro niños con diagnóstico de epilepsia refractaria en los hospitales Edgardo Rebagliati y Guillermo Almenara.

Al respecto, Luis Luis Bromley Coloma, gerente del Hospital Nacional Guillermo Almenara, precisó que los pacientes pediátricos que serán intervenidos son aquellos que están haciendo resistencia a los fármacos.

Señaló que estos dispositivos médicos contribuirán a disminuir las convulsiones de los pacientes con epilepsia refractaria, mejorando su calidad de vida, según indican las guías clínicas internacionales.

Bromley Coloma explicó que antes de la intervención quirrúrgica los pacientes serán evaluados minuciosamente.

Por su parte, David Huanca, del Servicio de Neuropediatría del Hospital Nacional Edgardo Rebagliati, afirmó que hay importante evidencia científica que señala que esta técnica quirúrgica ayuda a pacientes con epilepsia refractaria a tener una mejor calidad de vida. 

Las guías clínicas establecen como primer paso de la enfermedad el suministro de medicinas, posteriormente cirugías y, como última opción, la implantación de este dispositivo como un tratamiento paliativo.

El estimulador vagal o también llamado “estimulador del nervio vago” es una técnica paliativa que se emplea en aquellas epilepsias refractarias, que no han respondido a fármacos, en las que la cirugía no es posible o no ha habido respuesta tras la misma.

Consiste en la implantación subcutánea o subpectoral, a nivel subclavicular izquierdo de un dispositivo de aspecto similar a un marcapasos que, conectado con el nervio vago izquierdo a nivel cervical, envía estímulos intermitentes al sistema nervioso central, con el objeto de reducir los ataques de epilepsia.

En estudios se ha visto que su efecto no es inmediato, sino que tarda difiere varios meses y la eficacia máxima ocurre entre el primero y segundo año. 

Los pacientes deben seguir tomando su medicación, aunque tengan implantado uno de estos dispositivos, indicaron los expertos.
                                                      
(FIN) NDP/ART

Publicado: 26/11/2016