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Berlín: Deportistas judíos se citan en sede de los "Juegos nazis" de 1936

Puerta principal del Estadio Olímpico de Berlín. Foto: INTERNET / Medios

Puerta principal del Estadio Olímpico de Berlín. Foto: INTERNET / Medios

10:57 | Berlín, jul. 25.

Setenta años después del final de la Segunda Guerra Mundial, Berlín acoge a partir del lunes a más de 2.000 deportistas en los 14º European Maccabi Games, una competición deportiva para judíos en la ciudad que acogió los Juegos Olímpicos en 1936, instrumentalizados por el nazismo.

"Normalización", "memoria", "afirmación": pocas veces se utiliza un vocabulario así para hablar de un evento deportivo.

"Son los Juegos de la reconciliación", repitió ante los periodistas Alon Meyer, presidente de la Federación Maccabi Alemania, anfitriona por primera vez de esta competición que hasta el 5 de agosto reunirá a 2, 300 atletas judíos de 36 países y 19 disciplinas que van del fútbol al ajedrez.

Con medidas reforzadas de seguridad, el evento "tiene una fuerte significación histórica y política", admitió la canciller alemana, Angela Merkel, dando la bienvenida a los participantes y mostrando su "gratitud" por la elección de Alemania como sede.

Después de una "ceremonia del recuerdo", el lunes en el campo de concentración de Sachsenhausen (al norte de Berlín), el presidente alemán Joachim Gauck abrirá ante 15.000 espectadores los "Juegos judíos" en el Waldbühne, en medio del Parque Olímpico donde Adolf Hitler siguió atentamente los Juegos Olímpicos de verano de 1936.

- Bridge, ajedrez y bolos -

Las principales pruebas tendrán lugar en el recinto construido para los "Juegos nazis", en una Europa en vísperas del conflicto mundial.

La prohibición a judíos de formar parte de algunos clubes deportivos es una de las raíces del movimiento Maccabi, fundado a finales del siglo XIX, explica Oren Osterer, exbasquetbolista y responsable de la organización de estos Juegos, a la radio alemana RBB.

Junto al básquetbol, el fútbol, el tenis, la natación y la esgrima, los Maccabi Games cuentan también con competiciones de bolos, ajedrez y bridge -"deporte de las abuelas judías", bromea Osterer-, pero no habrá pruebas de atletismo en el estadio.

Coincidiendo con este evento, los Juegos tratarán de establecer "un récord no deportivo", explica Osterer: conseguir la mayor fiesta del Shabbat, superando la del año pasado en Tel Aviv.

- Un muro interior -

Cincuenta años después del establecimiento de relaciones diplomáticas entre Israel y Alemania Federal, la competición marca también la afirmación de la comunidad judía alemana, cuya identidad sigue marcada por el recuerdo de la Shoah.

Hasta la cita continental de Viena en 2011, "nadie se quería presentar como alemán" en los Maccabi Games y la delegación alemana desfilaba bajo los colores de Israel y no con una bandera que para muchos recordaba al Tercer Reich, recuerda Alon Meyer.

"Algunos dudaron que fuera adecuada llegar los Juegos a Berlín, cuando todavía quedan supervivientes del Holocausto", explica. "Pero somos una nueva generación (...) y la cuestión de la culpabilidad está resuelta desde hace tiempo", sentencia.

La revista interna de esta competición dedica varias páginas al testimonio de Margot Friedländer, de 93 años y superviviente de los campos de exterminio, que decidió instalarse en Berlín en 2010. La publicación también debate sobre una pregunta: "¿Puede ser Alemania una patria para los judíos?".

"Hoy, mi muro interior ha caído (...) Pero sé que para muchos de nosotros es difícil llamar +nuestra casa+ a ese país que comienza por la letra A", dice sobre Alemania Rebecca Gop, en nombre de un grupo de judíos berlineses nacidos después de la Segunda Guerra Mundial.

(FIN) AFP/ MPM

Publicado: 25/7/2015
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