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Andina

Conoce a Juan Palacios, investigador peruano con 43 solicitudes de patente en Indecopi

En este nuevo episodio de Andina Podcast, conoce más de su destacada trayectoria y cómo logró patentar 17 inventos

Juan Palacios Rojas ha logrado registrar 17 inventos y fue diseñador principal del Gran Teatro del Norte de Lima.

09:30 | Lima, jul. 4

Por: Ítalo Vergara

El pasado 27 de mayo, la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI) realizó una ceremonia de premiación a 131 destacados inventores con patentes registradas en Indecopi. En este selecto grupo de estudiantes, docentes e investigadores, figura el doctor Juan Luis Palacios Rojas (62), profesor principal de la Facultad de Arquitectura de la UNI, quien ocupa el tercer lugar de inventores con solicitudes de patente a nivel nacional, con 43 proyectos.

Entre sus más destacadas propuestas se puede encontrar desde una cámara de desinfección con ozono; módulos de protección para autos; un paradero modular (que podría reemplazar a los paraderos tradicionales trabajados en concreto); asientos para graderías con tecnología enrollable; una cocina rural (que, mediante paredes, permite almacenar energía térmica); hasta muebles; un cortador de botellas plásticas (de las cuales se pueden obtener cintas para usarlas como cuerdas para tejer); calzado desinfectante; y, su diseño más preciado, el Auditorio del Gran Teatro del Norte de Lima (GTNL), ubicado en la UNI.


De hecho, fue en 1984 que nació la idea de diseñar el lugar, cuando Palacios terminó sus estudios de Arquitectura en la misma institución en donde hoy enseña. "Recuerdo que al terminar la carrera, en el año 84, me preguntaba qué podía hacer. En el sector B, donde ahora está el Gran Teatro del Norte de Lima, desarrollé mi tesis. Le puse mucho empeño y procuré que hagan suyas las autoridades esta propuesta porque, a pesar de la insistencia de tantos años, en esa época no había un conjunto de equipamiento cultural para la universidad", relata el investigador a la Agencia Andina.


Como diseñador principal, el arquitecto revela que la construcción de esta obra, iniciada en 1992, cuenta con todas las bondades que exige un auditorio de gran envergadura. "Que haya sucedido este reconocimiento en estas instalaciones es como un espaldarazo para continuar proporcionando más diseños y patentes, tanto para la comunidad universitaria como la sociedad misma, pues este teatro es un gran aporte para el Cono Norte", comenta.


Diseños novedosos y la importancia de las patentes

Este año, Palacios cumple 38 años en la docencia. Además de su labor como profesor, siempre buscó idear nuevas soluciones que aporten activamente al desarrollo del campo de las ciencias y la tecnología. Tal es así que el investigador ocupa el tercer lugar de inventores peruanos con mayor participación en solicitudes de patente, según el Indecopi.

Uno de sus inventos es la cámara de desinfección con ozono, la cual fue concebida durante la pandemia del covid-19. Este dispositivo cuenta con dos niveles: se trata de una caja en donde se colocan objetos de uso cotidiano que, mediante la purificación del aire con ozono, garantiza la desinfección. “El ozono viene a ser mucho más efectivo que otros productos, hasta tres mil veces más efectivo que el cloro y no produce desechos y daños químicos”, sostiene.


Asimismo, durante la emergencia sanitaria, surgió la idea de un calzado con una cápsula desinfectante en su base. Según explica, al caminar, se genera una presión en los talones que activa una glándula con líquido desinfectante, el cual se distribuye por los ramales sintéticos de la suela, garantizando la desinfección de la superficie y, por ende, también de la propia planta del zapato, a fin de evitar problemas con virus, bacterias y ácaros. "Esto ayudaría a prevenir problemas respiratorios o alérgicos", recalca Palacios. Ambos inventos fueron diseñados en colaboración Walter Gonzáles Arnao, también investigador de la UNI.


Entre estas y otras innovaciones, suman 17 las patentes otorgadas por el Indecopi al experto. Según el inventor, las patentes vienen a ser, en la práctica, uno de los indicadores de desarrollo de un país; es decir, cuantas más patentes tenga una región, mayor es el nivel de desarrollo que tendrá en distintas disciplinas.

Sin embargo, son pocas las investigaciones que culminan en patentes de utilidad o invención. "Me cuesta reconocer que el número de patentes a nivel nacional es simbólico y no puede competir con otros países que han desarrollado cierto nivel cultural y tecnológico", asevera.

Uno de las principales razones detrás de esta situación es el aún escaso financiamiento. "En la práctica, si no hay financiamiento, solo se queda en idea, o en esquematización de idea", sostiene Palacios, quien subraya además que las universidades son más una inversión que un gasto público.


Efectos de la poca innovación y patentes

Cuando un país genera conocimiento, y este se refleja en los inventos y desarrollos tecnológicos, es capaz de ampliar su círculo económico a gran escala. Esta cadena inicia desde que el investigador busca plantear una solución a una carencia, por sencilla o compleja que sea, de la sociedad. "Las patentes no son un privilegio de grandes genios, sino que vienen a ser una solución a un tema técnico, sea este sencillo, mediano o complejo. Es sinónimo de creatividad, entonces, el límite lo pone uno", argumenta Palacios.

Luego, con el financiamiento adecuado, se llega a la etapa de prototipado. Es aquí en donde las empresas y el Estado juegan un rol fundamental, pues deben ser capaces de identificar el potencial detrás de estos inventos para garantizar el financiamiento para la producción masiva.

En el caso de nuestro país, el ritmo de desarrollo es muy lento, según Palacios. Muchas veces los inventos solo quedan en idea. De esa manera, el investigador se convierte en consumidor. "Al no poder aportar en conocimiento, vamos a esperar la solución de afuera y ser consumistas", menciona.

En otros casos, cuando la cadena de producción sigue su curso, toman importancia los abastecedores y fabricantes de materiales y maquinarias, fortaleciendo la economía nacional. Así crece el círculo académico, científico y económico. "El financiamiento no debe ser únicamente para la investigación, publicación o conceptualización. No es suficiente, porque una patente se concreta cuando es usada por un público objetivo".

Sin embargo, Palacios espera que esta situación cambie con el tiempo. Pone como ejemplo la construcción del Auditorio del GTNL, que las autoridades, en la década de los noventas, no planificaban construir. Solo la insistencia de alumnos, egresados y docentes pudo cambiar esta situación. 


"Los sueños son posibles de realizarse. Una de mis experiencias fue que cuando sustenté mi tesis, pregunté a uno de mis asesores: ‘¿Tú crees que esto se podrá construir?’. Me dijeron: ‘Confórmate con haberte titulado’, pero eso a mi me motivó a perseguir mis sueños de que se construya el Conjunto de Equipamiento Cultural de la UNI. En términos profesionales, cambió de nombre, pero sí se terminó construyendo lo que hoy en día es el Auditorio del GTNL", concluye. 

Este año, el espacio cultural cumple 27 años desde su inauguración. Paradójicamente, fue allí en donde el doctor Juan Palacios recibió el reconocimiento de la UNI y, en donde espera, que a otros jóvenes inventores puedan otorgárseles similares premios en un futuro por sus inventos, que son solo un sinónimo de creatividad permanente y de estar alerta de aquello que aún falta ser resuelto.

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Publicado: 4/7/2022